Gran Bretaña impone sanciones a una docena de figuras y organizaciones clave vinculadas al imperio financiero clandestino de Teherán.

En una importante escalada de presión sobre Teherán, la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del Reino Unido ha ampliado su lista de sanciones a Irán en 12, específicamente dirigidas a una compleja red de individuos y entidades acusados de facilitar transacciones financieras ilícitas y operaciones hostiles en nombre del gobierno iraní. Esta medida eleva el número total de sanciones impuestas por el Reino Unido contra intereses iraníes a más de 550, lo que refuerza aún más la capacidad del régimen para operar globalmente.
En el centro de esta última represión se encuentra la notoria red criminal Zindashti, que ha sido acusada de planear una serie de actividades maliciosas, incluida la planificación de ataques y la provisión de respaldo financiero para operaciones iraníes en el extranjero. La acción coercitiva del Reino Unido también se centra en dos casas de cambio iraníes, Berelian Exchange y GCM Exchange, que previamente habían sido identificadas por el Tesoro de Estados Unidos como actores clave en un plan multimillonario de lavado de dinero.
Las designaciones, que comprenden nueve personas y tres entidades, harán que los destinatarios se enfrenten a una serie de medidas punitivas, incluida la congelación de activos, restricciones de viaje y órdenes de descalificación. En particular, la familia Zarringhalam, que anteriormente había sido sancionada por Estados Unidos por su presunta participación en delitos financieros vinculados a la red Zindashti, se encuentra entre las recientemente designadas por el Reino Unido.
El alcance internacional de las operaciones implicadas en estas sanciones es sorprendente, con personas de Turquía, Azerbaiyán e Irán supuestamente involucradas en el complejo aparato de lavado financiero. Al dar este último paso, el Reino Unido está enviando una señal clara de que seguirá trabajando incansablemente para perturbar las redes financieras que sustentan las actividades hostiles del régimen iraní, basándose en una larga historia de aplicación de sanciones que ahora abarca más de 550 designaciones distintas.