El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, considera la entrada a la computación en la nube en medio de una ola de gastos en IA

En un cambio significativo con respecto a su modelo de negocio actual, Meta, el gigante tecnológico liderado por Mark Zuckerberg, está explorando la posibilidad de aventurarse en el mercado de servicios de computación en la nube. Este movimiento estratégico está impulsado por la enorme inversión que la empresa está realizando en centros de datos de inteligencia artificial (IA), y parte de esta capacidad potencialmente no se utilizará. Al alquilar este exceso de capacidad, Meta podría generar flujos de ingresos adicionales.
Esta posible expansión pondría a Meta en competencia directa con los actores dominantes en el mercado de infraestructura en la nube, incluidos Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud. La infraestructura existente de la empresa, que comprende más de 30 centros de datos, se está viendo reforzada por la construcción de instalaciones optimizadas para IA con capacidades que oscilan entre 1 y 5 gigavatios. En enero de 2026, Zuckerberg dio a conocer la iniciativa "Meta Compute", que pretende acumular decenas de gigavatios de capacidad en esta década, con el objetivo a largo plazo de alcanzar cientos de gigavatios o más.
El desembolso de capital necesario para respaldar este ambicioso plan es sustancial: los gastos estimados ascienden a cientos de miles de millones de dólares. Se informa que un solo proyecto en Luisiana tiene un precio de 27 mil millones de dólares. Además, Meta ha conseguido asociaciones por valor de más de 10 mil millones de dólares con Google Cloud para complementar su capacidad mientras se construye su propia infraestructura. La compañía también está trabajando en el supercúmulo Prometheus, previsto para 2026, y en el proyecto aún más ambicioso Hyperion, que tendrá una huella física comparable a la de Manhattan.
Meta está colaborando con socios externos, como CoreWeave y Nebius, para cerrar la brecha entre sus necesidades actuales y la capacidad que su propia infraestructura podrá ofrecer una vez que se complete la construcción. Aunque la compañía no ha anunciado formalmente planes para comercializar la capacidad de su centro de datos, ingresar al mercado de la computación en la nube sería un movimiento estratégico, dada su importante inversión en centros de datos de IA. Sin embargo, esto requeriría que Meta desarrollara nuevas capacidades, incluidos equipos de ventas empresariales, acuerdos de nivel de servicio, herramientas de desarrollo, sistemas de facturación y un aparato de soporte, lo que sería un alejamiento de su enfoque actual de desarrollar la autosuficiencia para sus propias cargas de trabajo de IA.
Si Meta decide competir con Google Cloud, su asociación actual con la empresa podría complicarse. Es posible que sea necesario reevaluar la asociación de 10 mil millones de dólares si Meta comienza a competir por los mismos clientes empresariales. Los inversores deben estar atentos a las señales de que Meta está contratando talentos de ventas en la nube empresarial o anunciando herramientas orientadas a los desarrolladores para el acceso a la computación externa, ya que estos serían indicadores claros de que la compañía está avanzando con sus planes de computación en la nube.