Morgan Stanley exige teléfonos separados para los banqueros en sus viajes a China

Morgan Stanley ha comenzado a dar instrucciones a los banqueros que viajan a China continental para que lleven teléfonos separados y dedicados, un cambio de política impulsado por las crecientes preocupaciones sobre la seguridad y vigilancia de los datos en el país. La medida refleja una tendencia silenciosa pero acelerada entre las instituciones financieras globales que están reconsiderando cómo operan en suelo chino.
Las directrices de seguridad en viajes de Morgan Stanley ya recomiendan el uso de los llamados teléfonos “de prepago” para ciertos destinos de alto riesgo. Las directrices también advierten a los empleados contra la conexión a redes Wi-Fi no seguras y el uso de puertos de carga públicos, los cuales pueden servir como vectores para la interceptación de datos o la instalación de malware.
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El entorno regulatorio de datos de China se ha endurecido considerablemente en los últimos años, con leyes que pueden obligar a las empresas que operan dentro de sus fronteras a almacenar datos localmente y, en algunas circunstancias, otorgar acceso a los mismos a las autoridades gubernamentales. La Ley de Seguridad de Datos de China se implementó en 2021 y la Ley de Contraespionaje se promulgó a mediados de 2023.
Morgan Stanley mantiene una presencia sustancial en la Gran China con oficinas en Beijing y Shanghai que prestan servicios a clientes locales e internacionales. El marco de privacidad más amplio del banco ya implica monitorear las comunicaciones internas para detectar usos no autorizados y posibles delitos financieros.
Un número creciente de corporaciones multinacionales han estado implementando políticas de dispositivos similares para los empleados que viajan a China, impulsadas por el mismo cóctel de ambigüedad regulatoria y fricción geopolítica.