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Mark Cuban, de Shark Tank, plantea un impuesto a los tokens de IA para recaudar miles de millones y forzar la eficiencia en las grandes tecnologías

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Mark Cuban, de Shark Tank, plantea un impuesto a los tokens de IA para recaudar miles de millones y forzar la eficiencia en las grandes tecnologías

Mark Cuban, un inversor multimillonario y personalidad de Shark Tank, pide un nuevo impuesto federal sobre los tokens de IA, argumentando que la legislación podría recaudar miles de millones de dólares cada año e impulsar a las principales empresas de IA a desarrollar sistemas más eficientes.

Cuban recomendó cobrar menos de 50 centavos por cada millón de tokens de IA procesados ​​por grandes modelos comerciales.

Él cree que el concepto podría brindarle a Estados Unidos una manera de hacer frente a la infraestructura de inteligencia artificial en rápido crecimiento y al mismo tiempo abordar sus crecientes necesidades de electricidad y la influencia de las grandes empresas tecnológicas.

¿Por qué Mark Cuban quiere un impuesto a las fichas de IA?

Cuban compara el debate actual sobre la IA con los primeros años de la regulación de las criptomonedas. Dijo que muchos profesionales de las criptomonedas solían pensar que la legislación aplastaría la innovación. Sin embargo, después de varios años, hubo consenso en que se necesitaba regulación para que la tecnología lograra una adopción más amplia, y con eso, la industria comenzó a trabajar con los legisladores y a financiar grupos de defensa política.

"Esto es exactamente lo que todo el mundo decía sobre las criptomonedas", escribió Cuban en las redes sociales mientras hablaba de la medida. "Cualquier regulación es mala".

El empresario dijo que las empresas de inteligencia artificial también podrían algún día tomar el mismo camino. A medida que la inteligencia artificial se integra más profundamente en las finanzas, la atención sanitaria, la educación y los servicios gubernamentales, Washington y otras capitales globales están empezando a sentir la presión para una supervisión más clara.

Según la propuesta de Cuban, el impuesto se dirigiría principalmente a los grandes proveedores comerciales de inteligencia artificial que ejecutan modelos de lenguaje masivos. Los proyectos de inteligencia artificial de código abierto y los sistemas más pequeños operados localmente no estarían en la mezcla.

El concepto se modela de forma muy parecida a un impuesto sobre las ventas en el que las empresas pagan no sólo por las ganancias, sino en función del uso.

Las preocupaciones sobre ingresos y energía impulsan la propuesta

Uno de los puntos clave de Cuban es que el impuesto podría hacer que las empresas sean más eficientes en la construcción de modelos de IA. Los grandes modelos de IA necesitan una enorme potencia informática, lo que también implica un alto consumo de electricidad.

Los centros de datos que sirven a la IA están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre las redes eléctricas estadounidenses. A medida que aumenta la competencia, empresas como OpenAI, Microsoft, Google y Meta están invirtiendo miles de millones en infraestructura de IA.

Cuban proyectó que el impuesto recaudaría inicialmente alrededor de 10 mil millones de dólares por año para el gobierno federal. Es probable que su magnitud aumente drásticamente a medida que el uso de la IA se extienda a múltiples verticales.

El dinero, dijo, podría usarse para reducir la deuda federal o ayudar a los trabajadores afectados por la automatización impulsada por la IA.

Los gobiernos de todo el mundo ya están debatiendo cómo lidiar con las pérdidas de empleos que los sistemas generativos de IA infligirán al quitar oficinas, servicio al cliente y trabajo creativo.

Los defensores de la supervisión de la IA dicen que las empresas deberían pagar por los impactos económicos de la automatización. Otros economistas también han planteado ideas como impuestos a los robots o gravámenes a los servicios de inteligencia artificial para ayudar a los gobiernos a prepararse para las transiciones de la fuerza laboral.

Y la idea de Cuban llega en un momento en que los formuladores de políticas están prestando cada vez más atención al impacto ambiental del crecimiento de la IA. Los centros de datos más grandes requieren una cantidad significativa de electricidad y agua para los sistemas de refrigeración.

Los expertos en energía temen que la demanda de IA pueda crecer dramáticamente durante la próxima década si continúa al ritmo actual.

¿Podría la propuesta enfrentar una fuerte oposición?

A pesar de los argumentos de Cuban, la propuesta ya ha recibido críticas de sectores de la industria tecnológica.

Palmer Luckey, fundador de la empresa de tecnología de defensa Anduril Industries, cuestionó la idea y advirtió que gravar el uso de la IA corre el riesgo de perjudicar a las empresas estadounidenses y al mismo tiempo dar una ventaja a los competidores extranjeros.

Si los costos operativos en Estados Unidos aumentan, Luckey dijo que las empresas y los consumidores podrían migrar a proveedores de inteligencia artificial en el extranjero. También expresó su preocupación por la construcción de nuevos sistemas para rastrear el uso de la IA, y señaló que dicha infraestructura podría ampliar la supervisión gubernamental de las empresas de tecnología.

A los críticos de las comunidades libertaria y de startups también les preocupa que la propuesta ralentice la innovación en un momento en el que es fundamental competir en la carrera mundial de la IA.

Actualmente, Estados Unidos está compitiendo con países como China por los frutos del desarrollo de la inteligencia artificial, y algunos líderes de la industria temen que impuestos adicionales erosionen esta ventaja.

Por el momento, hay pocas señales de que el Congreso esté siquiera preparándose para respaldar esa solución. Pero la conversación refleja una tendencia más amplia: los formuladores de políticas y los líderes empresariales participan cada vez más en una línea de pensamiento más generativa sobre la regulación de la IA.

Mark Cuban, de Shark Tank, plantea un impuesto a los tokens de IA para recaudar miles de millones y forzar la eficiencia en las grandes tecnologías