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El Banco de Inglaterra reconsidera las regulaciones sobre las monedas estables tras las preocupaciones de la industria

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El Banco de Inglaterra reconsidera las regulaciones sobre las monedas estables tras las preocupaciones de la industria

El BOE está reconsiderando su enfoque para regular las monedas digitales después de enfrentar un importante rechazo por parte de los participantes de la industria. Las preocupaciones se centran en si las restricciones estrictas podrían obstaculizar la competitividad del Reino Unido en el panorama de activos digitales en rápida evolución. La institución continúa priorizando la estabilidad financiera mientras explora vías de implementación más flexibles. Inicialmente, el BOE esbozó un marco que establecía límites temporales a la cantidad de moneda digital respaldada por libras esterlinas que los individuos y las empresas podían mantener. Según la propuesta original, los usuarios minoristas se enfrentarían a un límite máximo de £20.000 por tipo de token, mientras que las entidades corporativas enfrentarían restricciones de hasta £10 millones por activo digital. Estas limitaciones tenían como objetivo evitar cambios repentinos de los depósitos bancarios tradicionales a alternativas tokenizadas durante la fase de implementación inicial. Los reguladores consideraron que esta medida de precaución era esencial para mantener la estabilidad monetaria y proteger la infraestructura bancaria convencional de perturbaciones inesperadas. Sin embargo, los participantes del mercado han planteado objeciones sustanciales a la viabilidad de estas restricciones. Los representantes de la industria destacaron importantes obstáculos operativos y señalaron que el seguimiento de las tenencias en múltiples plataformas y billeteras digitales presenta desafíos técnicos considerables. Los usuarios empresariales enfatizaron particularmente que tales restricciones podrían limitar severamente la utilidad para la gestión de la tesorería corporativa y las operaciones de liquidación transfronteriza. El BOE está revisando simultáneamente sus estándares de reserva estipulados para las entidades que emiten monedas digitales denominadas en libras. El marco inicial exigía que al menos el 40% de la garantía de respaldo residiera en el propio banco central, mantenida en cuentas que no devengan intereses y que afectarían significativamente la rentabilidad del emisor. La porción restante de las reservas podría asignarse a títulos públicos y otros instrumentos de gran liquidez. Las coaliciones industriales argumentaron que esta estructura coloca a los emisores con sede en el Reino Unido en desventaja competitiva en comparación con jurisdicciones con entornos regulatorios más flexibles, particularmente los Estados Unidos y la Unión Europea. El modelo de reservas propuesto se inspiró en episodios recientes de presión de liquidez en los mercados financieros tradicionales. Las autoridades examinaron la velocidad de los retiros de fondos durante las crisis bancarias al formular estas salvaguardias. Sin embargo, los funcionarios reguladores ahora reconocen que el marco puede exceder los estándares prudenciales necesarios y justificar una recalibración. Esta reevaluación de políticas refleja la ambición más amplia del Reino Unido de establecerse como un centro para las finanzas digitales responsables. Los legisladores buscan fomentar el avance tecnológico al tiempo que implementan sólidas protecciones al consumidor y salvaguardias sistémicas. En consecuencia, el banco central enfrenta la compleja tarea de fomentar el desarrollo del mercado sin comprometer la integridad del sistema financiero. Las monedas digitales denominadas en libras representan actualmente una fracción mínima del mercado mundial. Los tokens vinculados al dólar dominan abrumadoramente el uso en plataformas comerciales, redes de pago e infraestructura de liquidación de criptomonedas. El entorno regulatorio que finalmente se adopte resultará decisivo para determinar si las alternativas basadas en la libra esterlina logran una penetración significativa en el mercado. Una postura regulatoria más calibrada podría permitir a los emisores operar de manera viable manteniendo al mismo tiempo mecanismos de supervisión integrales. El banco central continúa clasificando estos instrumentos digitales como instrumentos monetarios en lugar de productos criptográficos meramente especulativos. Por lo tanto, es probable que el marco finalizado conserve disposiciones estrictas de supervisión y al mismo tiempo reduzca los impedimentos operativos innecesarios.

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