Los mineros de Bitcoin se están convirtiendo en actores clave en el auge de la infraestructura de IA, dice Bernstein

El sector minero de Bitcoin acumula más de 27 gigavatios de capacidad eléctrica planificada en Estados Unidos.
Las empresas mineras han anunciado contratos relacionados con la inteligencia artificial por valor de más de 90 mil millones de dólares.
Asegurar un solo gigavatio de energía conectada a la red puede requerir más de cuatro años en la mayoría de los estados de EE. UU.
La reciente alianza entre Google y Blackstone para establecer una nueva empresa en la nube orientada a la IA podría proporcionar un impulso indirecto a los mineros de Bitcoin, que controlan la infraestructura energética crítica necesaria para sostener dicha tecnología. El anuncio de esta empresa conjunta se conoció el lunes por la noche y detalla que Blackstone comprometerá 5 mil millones de dólares en capital inicial para retener una participación mayoritaria, mientras que Google proporcionará su tecnología de chip personalizada. Esta iniciativa busca ampliar el acceso a infraestructura informática avanzada.
Tras este movimiento corporativo, el banco de inversión Bernstein publicó un informe el martes 19 de mayo de 2026. Analistas de la firma indicaron que las empresas dedicadas a la minería de activos digitales se presentan como proveedores estratégicos de infraestructura debido a su acceso inmediato a la red eléctrica pública. El informe explica que estas empresas mineras poseen una capacidad combinada proyectada que excede los 27 gigavatios dentro del territorio estadounidense, una cifra atractiva para las corporaciones tecnológicas de Silicon Valley que compiten por construir centros de datos de próxima generación.
El cuello de botella energético y los acuerdos multimillonarios
La velocidad de implementación de los nuevos centros de datos de IA enfrenta severas restricciones en cuanto al acceso a la electricidad. Según datos recopilados, conseguir un gigavatio de energía conectada a la red garantizada exige un plazo de más de cuatro años en múltiples regiones de Estados Unidos. Este retraso administrativo y técnico motiva a las principales empresas tecnológicas y a los operadores de nube emergentes a buscar acuerdos comerciales fuera de los desarrolladores de centros de datos convencionales.
Los operadores dedicados a la minería digital respondieron reconfigurando sus instalaciones para transformarlas en proveedores de servicios tecnológicos. La industria minera registró compromisos contractuales vinculados a la IA por un total de más de 90 mil millones de dólares, que cubren aproximadamente 3,7 gigavatios de capacidad de energía. La documentación analizada por Bernstein revela que un tercio de estos contratos se firmaron directamente con grandes corporaciones tecnológicas globales, mientras que los dos tercios restantes corresponden a las llamadas “neonubes” o proveedores informáticos independientes.
Un ejemplo de esta tendencia se ve en la empresa IREN, que cerró un acuerdo con Nvidia valorado en 3.400 millones de dólares, incluida una inversión de capital de 2.100 millones de dólares del fabricante de chips para el despliegue de unidades de procesamiento gráfico (GPU). Por otro lado, Riot Platforms ratificó un contrato de colocación de IA con la empresa de semiconductores AMD. Empresas del sector como Core Scientific y HUT 8 también mantienen acuerdos activos con clientes corporativos en el segmento de computación en la nube.
La entidad financiera Bernstein mantiene una calificación de desempeño superior a cuatro empresas mineras evaluadas en su informe: IREN, con un precio objetivo fijado en 100 dólares; Riot Platforms, con un objetivo de 25 dólares; CleanSpark, con un objetivo de 24 dólares; y Core Scientific, colocado a un precio estimado de 24 dólares.
Por el contrario, asignó una calificación de desempeño de mercado a MARA Holdings con un objetivo de 23 dólares. El desarrollo y ejecución de la fase de suministro inicial del proyecto conjunto de Google y Blackstone, previsto para 2027 con el objetivo de activar los primeros 500 megavatios de capacidad del centro de datos, servirá como indicador verificable del ritmo de adopción de estas infraestructuras reutilizadas.