La automatización inteligente puede ser la clave para desbloquear una adopción más amplia de las criptomonedas

La integración de la inteligencia artificial en el ecosistema de las criptomonedas está a punto de revolucionar la forma en que se realizan las transacciones financieras, centrándose en la creación de una infraestructura sólida para soportar máquinas autónomas, según Chappy Asel, fundador de The AI Collective, una organización sin fines de lucro que cuenta con más de 200.000 miembros en 150 capítulos en todo el mundo. En la conferencia Consensus Miami, Asel, quien anteriormente trabajó en Apple, enfatizó la necesidad de sistemas de pago que puedan facilitar transacciones programables y de alta velocidad a escala, a medida que los agentes de software asumen cada vez más roles de toma de decisiones en nombre de usuarios y empresas.
Como señaló Asel, el quid de la cuestión radica en permitir interacciones fluidas entre agentes autónomos, lo que requerirá el desarrollo de sistemas de pago altamente sistemáticos y mecanicistas capaces de manejar microtransacciones con una latencia mínima. Esta convergencia de las criptomonedas y la IA está impulsada por consideraciones prácticas, y Asel destaca la importancia de los "pagos agentes", un concepto que ha ganado fuerza incluso entre aquellos con conocimientos limitados de la tecnología blockchain.
La sinergia entre las monedas estables y los contratos inteligentes proporciona una base para los pagos agentes, que potencialmente podrían convertirse en algo común aprovechando las fortalezas de ambos. Sin embargo, el panorama actual aún está en su infancia, y muchas empresas dependen de API centralizadas y sistemas de pago tradicionales. A pesar de la limitada actividad comercial generada por los intentos de construir una infraestructura de pagos agentes, Asel sigue siendo optimista sobre el potencial a largo plazo de este campo emergente.
Asel también señaló que la intersección más amplia entre las criptomonedas y la IA puede manifestarse en otras áreas, como la creciente importancia de la potencia informática, los centros de datos y la energía para impulsar la toma de decisiones en el sector de la IA. Este cambio se refleja en la creciente ventaja competitiva del acceso a chips, energía y capacidad de los centros de datos en la economía de la IA. Algunos actores de la industria de la criptografía, incluidos los mineros de bitcoin, ya se están adaptando a esta nueva realidad reutilizando su infraestructura para soportar cargas de trabajo de IA y computación de alto rendimiento.
El consejo de Asel a los fundadores que navegan por este panorama incierto es que experimenten y exploren nuevas tecnologías, ya que la creciente complejidad del mundo justifica un enfoque más práctico. La lucha histórica de la industria de la criptografía con la adopción por parte de los consumidores se ha atribuido en parte a problemas de usabilidad, pero el surgimiento de agentes de IA como actores económicos podría potencialmente sortear estos problemas, ya que el software autónomo es inherentemente experto en interactuar con sistemas basados en códigos.