Peter Todd, figura destacada de Bitcoin, rompe el silencio sobre una película controvertida sobre los orígenes de las criptomonedas en medio de renovadas críticas de Adam Back

El pionero y desarrollador de Bitcoin, Peter Todd, tras la publicación de una controvertida investigación del New York Times que nombra a Adam Back como el verdadero Satoshi Nakamoto, emitió un comunicado defendiendo a su colega y exponiendo los métodos del periodismo moderno. En su última publicación en X, Todd acusó directamente a los creadores de documentales de manipulación.
El pionero de Bitcoin advierte sobre "peores resultados" para los desarrolladores de criptomonedas
Al comentar sobre su participación en la controvertida película de HBO "Money Electric: The Bitcoin Mystery", que se estrenó en 2024, en la que fue retratado como el creador de Bitcoin, Todd explicó que nunca le informaron que la película se centraría en identificar a Satoshi, y lo trajeron con el pretexto de simplemente discutir la historia de la tecnología.
Esta táctica de cebo y cambio, sostiene Todd, es parasitismo y socava los cimientos mismos de la integridad de la industria.
1) No me dijeron que estaban tratando de encontrar a Satoshi. 2) Alguien tiene que hablar con los periodistas. No hacerlo tiene resultados aún peores.
– Peter Todd (@peterktodd) 8 de abril de 2026
Todd describió el último artículo del NYT sobre Adam Back como otro intento de “parasitar una sociedad productiva”. Insiste en que tales revelaciones no sólo son técnicamente defectuosas sino también peligrosas, ya que convierten a los desarrolladores en objetivos de delincuentes al atribuirles la propiedad de los míticos miles de millones de Satoshi.
Las amenazas a la seguridad física resultantes crean un entorno hostil para quienes construyen el futuro de Bitcoin.
Respondiendo a los usuarios que preguntaron por qué él y otros líderes de opinión, incluido Adam Back, continúan interactuando con la prensa, Todd lo describió como "elegir el menor de dos males". Según Todd, si los expertos se quedan completamente en silencio, los periodistas empezarán a producir teorías de conspiración aún más absurdas sin ninguna resistencia de los hechos.