El mercado se centra mal en la retórica geopolítica a medida que indicadores más sustanciales pasan desapercibidos

El mercado de las criptomonedas, en particular el bitcoin, ha experimentado un período tumultuoso de cuatro semanas, con precios fluctuando a la par de la postura inconsistente del presidente Donald Trump sobre Irán. A medida que la situación continúa desarrollándose, a los inversores les resulta cada vez más difícil navegar en un panorama volátil.
Un enfoque más eficaz para los comerciantes podría ser centrarse en indicadores tangibles que tengan un impacto directo en el mercado. Desafortunadamente, estos indicadores no auguran nada bueno para los activos de riesgo, incluido Bitcoin. Una preocupación importante es el inminente abismo de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) a mediados de abril, que podría tener consecuencias de gran alcance para la economía global y los activos de riesgo.
Tras el estallido de la guerra con Irán el 28 de febrero, el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz se desplomó, lo que llevó a la Agencia Internacional de Energía (AIE) a liberar una cifra récord de 426 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas. Esta medida de emergencia ha ayudado a compensar el déficit de suministro diario de entre 4,5 y 5 millones de barriles. Sin embargo, se espera que estas reservas se agoten en las próximas dos semanas, lo que podría provocar un déficit de 10 a 11 millones de barriles por día.
Esta crisis inminente ha sido descrita por la Casa de Saud como un shock sin precedentes sin un amortiguador claro para mitigar su impacto. Independientemente de las acciones futuras del presidente Trump con respecto a Irán, si no se restablece el suministro de petróleo en las próximas dos semanas, se podría desencadenar una aversión generalizada al riesgo tanto en los mercados tradicionales como en las criptomonedas.
Otro indicador clave es el aumento significativo de las primas de seguros para los buques que navegan por el Estrecho de Ormuz. Antes del conflicto, estas primas eran inferiores al 1% del valor del barco, pero desde entonces han aumentado hasta el 7,5% por viaje. Para un barco de 100 millones de dólares, esto se traduce en un costo de seguro de 2 a 3 millones de dólares, en comparación con los 250.000 dólares de antes de la guerra. Una caída de estas primas por debajo del 2% sería una fuerte señal de que la ruta se está volviendo más segura y puede que sea el momento de reevaluar los riesgos del mercado.
Además, los datos de S&P Global Market Intelligence revelan que el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz no ha vuelto a los niveles normales, ya que sólo 21 petroleros han transitado por el estrecho desde que comenzó la guerra, en comparación con más de 100 barcos diarios antes del conflicto. Es necesario un aumento sustancial del tráfico de buques cisterna para respaldar un repunte sostenible de los activos de riesgo. Hasta entonces, es probable que los esfuerzos del presidente Trump por calmar a los mercados tengan un impacto limitado.